
Las bombas de riego, la calefacción de las cámaras y la ventilación son las cargas que más pesan en su cuenta. La energía solar las alimenta, y nosotros la dejamos conectada al mismo tablero donde ya mira su clima y sus equipos.
Solicitar estudio de consumoNo es lo mismo instalar en una casa que en una operación productiva.
El riego, la ventilación y la nebulización trabajan con luz, que es justamente cuando el sistema genera. El consumo calza con la producción y se aprovecha directo, sin depender de baterías.
Techos de bodega, galpones y estructuras que hoy no producen nada. Un vivero suele tener metros disponibles donde una casa no los tiene.
Un corte largo en plena temporada puede costar una partida completa. Un sistema híbrido o con respaldo mantiene andando lo crítico mientras vuelve la red.
Cuál corresponde depende de su consumo, de si tiene red disponible y de qué tan crítico es no quedarse sin energía. Se define en el estudio.
La opción más común y la de retorno más rápido.
El sistema genera y su vivero consume directo. Lo que sobra se inyecta a la red bajo la ley de generación distribuida, y se descuenta de su cuenta.
Ahorro y continuidad, en el mismo sistema.
Funciona conectado a la red, pero además acumula. Cuando se corta la luz, las cargas críticas —riego, cámaras, calefacción— siguen alimentadas.
Para donde la red no llega, o llega mal.
El sistema es la única fuente. Se dimensiona sobre el consumo real y los días de autonomía que necesite, con generación y acumulación propias.
La diferencia no está solo en instalar paneles, sino en dimensionar la solución según las bombas, el riego, el clima y los horarios reales de consumo —y en dejarla conectada al sistema que ya gobierna su producción.
Cuánto está generando el sistema, cuánto consume el vivero y cuánto se inyecta a la red, con su historial. No un número al final del mes: la curva del día.
Si su sistema ya acciona equipos, puede programar que las cargas pesadas —bombas, calefacción— corran cuando hay excedente solar en vez de a cualquier hora.
Es la misma lógica que su módulo de riego ya aplica con el clima: en vez de regar a cualquier hora, regar cuando conviene. Acá la variable es la energía disponible. Requiere el sistema de Monitoreo y Control instalado.
Todo parte por el estudio de consumo. Sin eso, cualquier propuesta es una adivinanza.
Revisamos sus boletas de los últimos doce meses, identificamos las cargas grandes y cuándo trabajan. Sale el perfil real de su vivero, no un promedio.
Superficie disponible, orientación, sombras, estado del techo y del empalme. Es lo que define si el proyecto es viable y a qué costo.
Potencia, cantidad de paneles, inversor, configuración y —si corresponde— acumulación. Con la estimación de generación y el retorno esperado.
Montaje de estructura y paneles, inversor, tablero, protecciones y cableado, con la operación del vivero andando.
Pruebas, energización y la tramitación que corresponda ante la distribuidora para la declaración del sistema.
Alta del sistema en su tablero, capacitación a quien lo va a mirar, y mantención preventiva según el plan que contrate.
No publicamos un precio por la misma razón que no lo publicamos en monitoreo: dos viveros del mismo tamaño pueden diferir mucho según la superficie disponible, el estado del techo, la distancia al empalme y si lleva acumulación o no.
Un sistema fotovoltaico es una inversión que se recupera con el ahorro que genera. Evaluamos alternativas de financiamiento para que las cuotas calcen con esa baja de la cuenta, en vez de exigir el desembolso completo al inicio.
Con el consumo de los últimos doce meses podemos decirle, antes de ir a terreno, si un sistema solar tiene sentido para su vivero y de qué orden sería.
La energía es una de las capas de infraestructura que instalamos en el vivero. La otra es Monitoreo y Control: sensores, automatización y accionamiento de equipos.