La mayoría de los campos, viveros y plantineras no funcionan sin software: funcionan con planillas Excel que nadie más entiende, cuadernos de terreno que se mojan, mensajes de WhatsApp donde se pide un insumo y una contabilidad que va por un carril aparte. Cada uno de esos registros es correcto por separado, pero ninguno conversa con el otro. Cuando hay que responder cuántas plantas se produjeron por lote, quién trabajó en qué sector o bajo qué condiciones se hizo una aplicación, la respuesta demora días y sale de la memoria de dos o tres personas.
Un software de gestión agrícola sirve cuando reemplaza ese conjunto de registros sueltos por un solo lugar donde el dato se carga una vez y queda disponible para todos: producción, personal, insumos, clima y administración. GrowADM es un sistema de gestión agrícola desarrollado en Chile con esa lógica. No nació de una presentación comercial: se construyó y se probó en Roelplant, una plantinera de la Región de Valparaíso —empresa relacionada con GrowMKTech— y lleva cerca de un año en operación diaria, corrigiendo lo que no funcionaba en terreno.
Esta página describe qué hace hoy el sistema, qué hace de forma parcial y qué está en desarrollo. Preferimos que evalúe con esa distinción a la vista antes de una demostración.
Solicitar demoHay un Excel de producción, otro de personal, otro de insumos y uno más que alguien armó para el cierre de mes. Funcionan mientras esa persona esté. Cuando sale de vacaciones o deja la empresa, nadie sabe qué fórmula alimentaba qué celda ni por qué la suma no cuadra. El conocimiento operativo de un campo no debería depender de un archivo en un notebook.
Lo que ocurre en el potrero o en el invernadero se anota en papel, se acumula sobre el escritorio y se digita cuando alguien tiene tiempo. Para cuando el dato está cargado, la decisión que dependía de él ya se tomó. El sistema termina sirviendo para mirar hacia atrás en lugar de para decidir hoy.
Un cliente reclama por calidad o llega una consulta sobre una partida específica y no hay forma rápida de decir de qué semilla salió, en qué fecha se sembró, en qué sector estuvo y quién la manejó. La respuesta se arma juntando papeles, llamando a dos personas y aceptando que algunos tramos quedarán en blanco.
Se sabe cuánto se gastó en el mes, pero no cuánto costó producir cada partida. Sin imputar mano de obra, insumos y horas a la unidad productiva, el precio de venta se calcula con un margen supuesto. Se descubre que un producto no era rentable cuando ya se vendió toda la temporada a ese precio.
Se riega los mismos días de siempre y se pulveriza cuando no hay viento, porque es lo único que se puede evaluar parado en el sector. Las condiciones que realmente definen si el agua o el producto rinden —demanda evaporativa, velocidad de evaporación de la gota— no se ven a simple vista y no quedan registradas en ninguna parte.
La bomba se detuvo el sábado en la noche y se supo el lunes. La temperatura del invernadero subió mientras nadie miraba. Sin lecturas continuas ni avisos por umbral, el sistema de alerta de la operación es que alguien pase por ahí y se dé cuenta.
Cuando un cliente, una certificadora o un fiscalizador pide respaldo, se juntan cuadernos, se transcriben registros y se rearma la historia con lo que se encuentre. El trabajo se hizo bien, pero demostrarlo cuesta días de oficina y siempre queda la duda de si falta algo.
Producción sabe qué se despachó, administración sabe qué se facturó, y cuadrar ambas cosas es una tarea manual de fin de mes. Los pedidos se comprometen sin ver la disponibilidad real y las diferencias se descubren cuando el camión ya está cargado.
GrowADM se integra con dispositivos IoT del ecosistema eWeLink y Sonoff, de manera que las lecturas de temperatura y humedad de cada zona quedan registradas de forma continua y no como una anotación puntual del día. La sincronización con los equipos es automática, así que el historial se construye solo. Sobre esas lecturas se configuran umbrales: cuando un valor sale del rango definido para esa zona, el sistema avisa en lugar de esperar a que alguien lo note.
Además de leer, el sistema actúa. Puede comandar equipos conectados y ejecutar reglas de control definidas por usted: si una condición se cumple en una zona, se dispara una acción. Es lo que permite dejar de depender de que una persona esté físicamente presente para encender, apagar o corregir. Las acciones quedan registradas, así que después se puede revisar qué se activó, cuándo y por qué regla.
El módulo de clima entrega los indicadores que un agrónomo usaría para decidir: evapotranspiración de referencia con el método FAO-56 para dimensionar el riego según la demanda real de la semana, déficit de presión de vapor (VPD) en kilopascales, Delta-T para saber si la gota llegará a la hoja o se evaporará antes, una ventana horaria concreta de aplicación con el motivo cuando la jornada no es apta, y alerta anticipada de heladas. También incluye calendario lunar y biodinámico, rotulado como práctica de calendario y no como dato agronómico equivalente.
En el ámbito de vivero y plantinera, el sistema permite amarrar los lotes de semilla a los pedidos, de modo que se puede seguir la línea desde el origen del material hasta lo que se entregó al cliente. Es trazabilidad de lote, no un cuaderno de campo completo: sirve para responder de qué semilla salió una partida y a quién se despachó, con respaldo en el sistema y no en la memoria de quien estuvo ahí.
Para las faenas que se pagan por unidad producida y no por jornada, el sistema soporta el registro de pago a destajo. El rendimiento de cada persona queda cargado como dato de la operación, lo que evita la planilla paralela de fin de quincena y permite que la conversación sobre lo que se pagó se resuelva mirando el mismo registro que usó producción.
El sistema incorpora análisis con inteligencia artificial sobre los datos de sensores y operación, además de un asistente de voz para consultar el estado sin tener que sentarse frente a un computador. Es útil en terreno, donde escribir en un teléfono con guantes puestos no es realista. La IA apoya la lectura de los datos; la decisión agronómica sigue siendo del profesional a cargo.
GrowADM incluye la parte administrativa: facturación electrónica, gestión de clientes, cotizaciones e inventario. Que producción y administración compartan sistema es lo que permite que un pedido comprometido, lo despachado y lo facturado se revisen en el mismo lugar, en vez de cuadrarse a mano al cierre de mes.
Al quedar el dato cargado desde el origen, el respaldo deja de armarse a mano. El sistema entrega información estructurada para apoyar registros internos, fiscalizaciones y auditorías de clientes o certificadoras. Es importante ser preciso en esto: GrowADM no tiene integración con el SAG ni certifica cumplimiento de ninguna norma. Ordena y conserva la información; la responsabilidad regulatoria sigue siendo de la empresa y su asesor técnico.
Revisemos su operación módulo por módulo: qué resuelve GrowADM hoy, qué cubre de forma parcial y qué está en desarrollo. Solicite una demostración por el formulario y le mostramos el sistema funcionando, no una presentación.
Solicitar demo Ver ProducciónUn ERP genérico está construido para vender, comprar y contabilizar: entiende de facturas, clientes e inventario, pero no de lotes, sectores, temporadas ni condiciones de aplicación. Un software agrícola agrega esa capa productiva —qué se sembró, dónde, quién trabajó en ello, en qué condiciones ambientales— y la conecta con la parte administrativa. GrowADM cubre ambas: el módulo agronómico con sensores y clima, y el ERP con facturación electrónica, clientes, cotizaciones e inventario en el mismo sistema.
El sistema se desarrolló y se probó en una plantinera, así que donde está más maduro es en viveros y plantineras: producción por lote, trazabilidad de semilla amarrada a pedidos, pago a destajo y control ambiental de invernadero. Los módulos de sensores, reglas de control, clima agronómico y ERP aplican a cualquier operación agrícola que tenga zonas que monitorear y administración que ordenar. Si su caso es un campo de cultivo extensivo, conviene revisar en la demostración qué parte le sirve hoy y qué parte está en desarrollo.
No es obligatorio para partir. El módulo de clima trabaja con datos meteorológicos para las coordenadas de su operación y ya entrega ET0, VPD, Delta-T, ventana de aplicación y alerta de helada sin instalar hardware. Los sensores agregan la lectura real de cada zona, que es donde se nota la diferencia bajo invernadero, porque las condiciones interiores se separan bastante de las exteriores. La integración está hecha sobre dispositivos del ecosistema eWeLink y Sonoff.
Todavía no. El registro fitosanitario con ingrediente activo, período de carencia y plazo de reingreso está en desarrollo y no forma parte de lo que hoy puede usar. Lo decimos explícitamente porque es una función que se suele dar por incluida. Lo que sí existe hoy es el cálculo de las condiciones para decidir la aplicación —Delta-T, VPD y ventana horaria— antes de cargar el equipo.
El cuaderno de campo móvil con captura de posición GPS está en desarrollo, junto con el módulo GIS de predios. Hoy la operación en terreno se apoya en el asistente de voz y en las lecturas automáticas de los sensores, que no dependen de que alguien anote. Preferimos indicar el estado real de cada módulo antes de una demostración y no después de firmada la implementación.
No. GrowADM no tiene integración con el SAG y no certifica cumplimiento de ninguna norma ni sello. Lo que hace es mantener la información estructurada y accesible para apoyar sus registros internos, fiscalizaciones y auditorías de clientes o certificadoras, de modo que el respaldo no haya que armarlo a mano cada vez. La responsabilidad técnica y regulatoria sigue siendo de la empresa y de su asesor.
GrowADM se cobra en dos partes. La suscripción mensual: plan Base, $190.000/mes + IVA, hasta 5 usuarios con los cuatro módulos del núcleo —órdenes de producción, seguimiento, catálogo de variedades e insumos con trazabilidad—; o plan Completo, $300.000/mes + IVA, hasta 15 usuarios y además riego y clima, producción del personal y vivero de planta terminada, con descuento por paquete. Y la puesta en marcha, que es obligatoria y se paga una sola vez: va desde $2.400.000 hasta $5.200.000 + IVA según el tamaño del vivero y si hay datos históricos que migrar. La implantación parte desde $2.400.000 más IVA e incluye la puesta en marcha del sistema con la estructura de su operación: sus zonas, sus lotes, sus usuarios. El monto final depende del alcance, así que se define después de una reunión donde se revisa qué módulos entran y qué información hay que migrar.
Está en operación diaria hace cerca de un año en Roelplant, una plantinera de la Región de Valparaíso. Corresponde declararlo: Roelplant es empresa relacionada con GrowMKTech, y esa cercanía es justamente lo que permitió desarrollar el sistema con la operación funcionando al lado y corregir en terreno lo que en el escritorio parecía resuelto. No publicamos porcentajes de ahorro ni cifras de retorno porque no tenemos un estudio que los respalde.
GrowADM es un producto con módulos definidos, no un desarrollo abierto. Cuando una operación requiere procesos que el estándar no cubre, el trabajo se aborda como desarrollo a medida y se evalúa por separado, con su propio alcance y presupuesto. Es preferible a forzar un módulo a hacer algo para lo que no fue construido.
Cuéntenos qué produce, cuántas hectáreas o superficie bajo manejo tiene y cómo lleva hoy los registros. Con eso preparamos una demostración sobre su caso y no una genérica.