Un invernadero de tomate en Chile pasa el día entero entre dos extremos. En la madrugada el aire se satura, el cultivo deja de transpirar y la hoja amanece mojada: son las horas en que la botritis se instala sin que nadie la vea. Al mediodía el mismo invernadero puede pasar de largo los 2,5 kPa de déficit de presión de vapor, el tomate cierra estomas para no perder agua y deja de trabajar justo cuando más radiación hay. Entre esos dos momentos hay una franja útil, y la mayoría de las operaciones la administra a ojo: se abre la ventana cuando alguien pasa por la nave, se riega cuando el sustrato se siente seco al tacto y se aplica cuando hay tiempo en la jornada.
GrowADM ataca ese tramo. Calcula el VPD para su ubicación, lee la humedad del sustrato con sensores que ya funcionan hoy en el mercado chileno, y cuando la condición que usted definió para una zona se cumple, enciende o apaga la bomba, la iluminación o el enchufe de esa zona. Después deja registrado qué hizo, a qué hora y con qué lectura. El tomate bajo plástico es, de todos los cultivos que atendemos, donde este sistema encaja mejor: es un ambiente cerrado, con zonas definidas y decisiones que se repiten todos los días.
También decimos qué no cubre. Si usted trabaja hidroponía con control de EC y pH, esa parte hoy no está en GrowADM. Preferimos decirlo en la página y no en la reunión de puesta en marcha.
Solicitar demoEl foco aparece en un sector, se corta lo dañado y se aplica. Nadie sabe cuántas horas estuvo esa nave con el aire saturado antes de que apareciera la lesión, porque esas horas ocurren de madrugada y nadie las mide. Sin ese antecedente, la conversación siguiente es sobre qué producto usar, cuando el problema real fue el ambiente que se dejó ocurrir.
Se mete el dedo en un par de macetas o se levanta una bolsa para ver cuánto pesa. Es un método honesto y es el que usa casi todo el mundo, pero muestrea dos puntos de una nave completa y no dice nada de lo que pasó a las tres de la mañana. Los sectores del fondo, los que reciben menos presión o los que están sobre el pasillo frío, se manejan con el criterio del sector de la entrada.
La ventana se abre a la hora en que se abre siempre y se cierra a la hora en que se cierra siempre. En un día nublado eso deja la nave demasiado húmeda toda la mañana; en un día despejado de enero deja al cultivo cerrado justo cuando debía estar transpirando. El calendario manda sobre la planta.
La disponibilidad del equipo define la hora de la pulverización. Con el aire caliente y seco del mediodía buena parte del caldo se evapora antes de tocar la hoja, y el resultado pobre después se atribuye al producto, a la dosis o a resistencia, que son las tres explicaciones que no obligan a cambiar nada.
El riego se programa igual para todo el invernadero porque no hay forma práctica de diferenciarlo. En la parte baja el sustrato queda saturado el tiempo suficiente para asfixiar raíz, y en la parte alta la planta pasa horas sin agua disponible. Las dos cosas se pagan en la misma temporada y ninguna deja registro.
Cuando el cuaje viene desparejo o la planta se frena, la discusión se hace con recuerdos. No existe un historial de qué condiciones hubo en esa nave durante esas semanas ni qué se accionó, así que cada temporada se parte de cero y los aprendizajes se quedan en la cabeza de quien estuvo ahí.
El déficit de presión de vapor, en kilopascales, resume en un solo número cuánta capacidad tiene el aire de extraer agua de la planta, algo que la humedad relativa por sí sola no dice: un 80 % a 12 °C y un 80 % a 26 °C son situaciones completamente distintas para el cultivo. GrowADM lo calcula. Bajo 0,4 kPa el tomate casi no transpira, la hoja se moja y sube el riesgo de botritis; entre 0,4 y 1,6 kPa está la franja de trabajo; sobre 2,5 kPa la planta cierra estomas y entra en estrés hídrico aunque el sustrato tenga agua. Es el argumento central de esta página porque, bajo plástico, esa condición sí se puede corregir.
GrowADM trabaja con sondas de sustrato eWeLink/Sonoff (modelo MS01) y las interpreta distinto que un sensor de aire. En vez de mostrarle un porcentaje suelto, el sistema reporta sustrato encharcado cuando la lectura estuvo saturada el tiempo suficiente para asfixiar la raíz, y sustrato seco cuando la raíz se quedó sin agua disponible. Esa diferencia es la que permite que la sonda del fondo de la nave discuta con la del sector de la entrada en vez de promediarse con ella.
Cada zona tiene sus propios umbrales. Usted define a partir de qué valor se acciona, a partir de qué valor se corta y cuánto tiempo debe esperar el sistema antes de volver a intervenir. Con eso GrowADM enciende o apaga una bomba de riego, la iluminación de una nave o un enchufe controlado. El umbral de corte separado del de encendido y la espera entre acciones existen por una razón práctica: evitan que el equipo entre en ciclos cortos cuando la lectura queda oscilando en el límite.
Lo decimos aquí para que nadie lo descubra después. El único comando que GrowADM envía a un equipo es encender o apagar. Si su bomba, su iluminación o su calefactor parten con un interruptor, se accionan. Lo que no existe hoy es abrir una ventana a medias, modular potencia, manejar pantalla térmica o ventilar por etapas: ese tipo de control está en desarrollo y no lo vendemos como disponible.
La evapotranspiración de referencia calculada según el método FAO-56 indica cuánta agua está demandando el ambiente en el día, así el riego se ajusta a la semana real y no a la costumbre. En paralelo, el sistema avisa cuando la temperatura cae a 2 °C o menos, que en invernaderos de la zona central es la diferencia entre reaccionar la noche anterior y evaluar el daño a la mañana siguiente.
Delta-T es la diferencia entre la temperatura del aire y la de bulbo húmedo, y define si la gota llega a la hoja o se evapora en el camino. GrowADM lo calcula para su ubicación: entre 2 y 8 °C está la franja utilizable, entre 2 y 6 °C la ideal. Bajo 2 °C aparece riesgo de inversión térmica y deriva; sobre 8 °C buena parte del caldo se pierde en el aire. Es una hora concreta para programar al equipo, no una sensación.
Cada acción ejecutada queda guardada con su hora y su lectura, y cada condición que cruza un umbral abre una alerta. Sobre ese histórico, GrowADM permite pedir un análisis con inteligencia artificial que describe cómo se comportó la zona en el período. No reemplaza al agrónomo: le entrega el antecedente que hoy no existe cuando llega el momento de explicar por qué una nave anduvo distinto que la de al lado.
Si usted trabaja hidroponía, el control de EC y pH es la mitad del negocio y GrowADM hoy no lo cubre: no leemos conductividad ni pH, y tampoco dosificamos fertirriego. Están en desarrollo, igual que el cuaderno de campo con GPS y el registro fitosanitario con carencia y reingreso. Decirlo antes de vender significa que usted evalúa por lo que el sistema hace hoy: clima, sustrato y accionamiento de equipos, que en un invernadero de tomate ya es una parte grande del día.
Cuéntenos cuántas naves tiene, cómo riega hoy y qué equipos eWeLink ya están instalados. Le mostramos el VPD calculado para su ubicación y cómo quedaría configurada la primera regla de riego por zona, con sus umbrales.
Solicitar demo Ver ProducciónPorque la humedad relativa depende de la temperatura y por eso engaña. Un 80 % de humedad en una madrugada de 12 °C y un 80 % en una tarde de 26 °C significan demandas muy distintas sobre la planta, aunque el número sea el mismo. El VPD combina temperatura y humedad en un solo valor en kilopascales que sí es comparable entre horas y entre naves. En tomate bajo invernadero la referencia práctica es clara: bajo 0,4 kPa el cultivo casi no transpira y el riesgo fúngico sube, entre 0,4 y 1,6 kPa está la franja de trabajo y sobre 2,5 kPa la planta cierra estomas.
Le sirve para una parte, no para todo, y conviene tenerlo claro antes. GrowADM no lee conductividad eléctrica ni pH, y no dosifica fertirriego: eso está en desarrollo. Lo que sí aporta hoy es el control del ambiente y del sustrato —VPD, temperatura, humedad de aire, humedad de sustrato— y el accionamiento de bombas o enchufes por zona con su historial. Si su solución nutritiva ya la maneja con equipo dedicado, GrowADM se ocupa del clima y del riego por sustrato y convive con eso. Si esperaba que reemplazara el control de EC y pH, hoy no lo hace.
GrowADM se integra con equipos eWeLink/Sonoff, que es la línea que soportamos hoy. Para un invernadero de tomate el conjunto típico combina sensores de temperatura y humedad de aire por zona y sondas de humedad de sustrato modelo MS01 en los sectores que se comportan distinto. El hardware no lo comercializamos: usted lo compra donde le convenga y nosotros lo configuramos. Si ya tiene equipos eWeLink instalados, la puesta en marcha es de configuración y no de terreno.
No. El único comando que enviamos a un equipo es encender o apagar, así que se puede accionar una bomba, la iluminación o cualquier equipo que parta con un interruptor. La ventilación automatizada por etapas y el manejo de pantalla térmica requieren control proporcional y hoy no existen en el sistema: están en desarrollo. Preferimos que lo sepa ahora y no cuando el proyecto ya esté firmado.
Con tres cosas. Primero, el umbral de encendido y el de apagado son distintos, de modo que la lectura tiene que moverse un tramo real antes de que el sistema cambie de estado. Segundo, hay un tiempo mínimo de espera entre acciones sobre el mismo equipo. Y tercero, una regla puede quedar en modo de solo observación mientras usted valida cómo se comporta con sus datos, antes de dejarla accionando. Lo habitual es partir observando una o dos semanas y recién después soltar la ejecución automática.
Todavía no. El cuaderno de campo con ubicación por GPS y el registro fitosanitario con periodos de carencia y reingreso están en desarrollo y no forman parte de lo que se entrega hoy. Tampoco declaramos cumplimiento normativo ni inocuidad certificada de ningún tipo: la responsabilidad técnica de una aplicación es siempre del profesional a cargo. Lo que GrowADM sí guarda hoy es el historial de las condiciones medidas y de cada acción que el sistema ejecutó sobre los equipos.
GrowADM se cobra en dos partes. La suscripción mensual: plan Base, $190.000/mes + IVA, hasta 5 usuarios con los cuatro módulos del núcleo; o plan Completo, $300.000/mes + IVA, hasta 15 usuarios y además riego y clima, producción del personal y vivero de planta terminada. Y la puesta en marcha, que es obligatoria y se paga una sola vez: va desde $2.400.000 hasta $5.200.000 + IVA según el tamaño de la operación y si hay datos históricos que migrar. Para un invernadero de tomate el módulo de riego y clima está en el plan Completo, así que ese es el que corresponde mirar. Los valores están en pesos chilenos porque el producto se desarrolla y se vende en Chile.
La regla práctica es que cada sector que se comporta distinto sea una zona: la cabecera y el fondo de una nave larga, el sector contra el pasillo frío, la parte que recibe menos presión de riego. GrowADM administra umbrales por zona, así que dividir de más no cuesta configuración adicional relevante, mientras que dividir de menos hace que un promedio esconda justo el sector que estaba fallando. Esto se define en la puesta en marcha, recorriendo el invernadero.
Indíquenos dónde está el invernadero, cuántas naves maneja y si trabaja en suelo, en sustrato o en hidroponía. Le respondemos con el alcance real, incluido lo que hoy no cubrimos.